domingo, 4 de febrero de 2018

La medición en una investigación cuantitativa



En la definición clásica, medir significa “asignar números, símbolos o valores a las propiedades de objetos o eventos de acuerdo con reglas”.

Pero esta definición es más apropiada para las ciencias físicas que para las ciencias sociales, ya que varios de los fenómenos que son medidos en éstas no pueden caracterizarse como objetos (cosas que pueden verse o tocarse) o eventos (resultado, consecuencia o producto), son demasiado abstractos para ello.

Entonces, es más adecuado definir la medición como “el proceso de vincular conceptos abstractos con indicadores empíricos”, el cual se realiza mediante un plan explícito y organizado para clasificar y cuantificar los datos disponibles en términos del concepto que el investigador tiene en mente.

En este proceso, el instrumento de medición o de recolección de datos tiene un papel central. Sin él, no hay observaciones clasificadas.

Un instrumento de medición es aquel que registra datos observables que representan verdaderamente las variables que el investigador tiene en mente.

En toda investigación cuantitativa aplicamos un instrumento para medir las variables contenidas en las hipótesis y cuando no hay hipótesis simplemente para medir las variables. Esa medición es eficaz cuando el instrumento de recolección de datos en realidad representa las variables. Si no es así, nuestra medición es deficiente; por tanto, la investigación no es digna de tomarse en cuenta. Desde luego, no hay medición perfecta.




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Fuente:
HERNÁNDEZ SAMPIERI, Roberto; FERNANDEZ COLLADO, Carlos y  BAPTISTA LUCIO, María. METODOLOGÍA DE LA INVESTIGACIÓN (6ta edición). McGraw-Hill / Interamericana Editores S.A. México, 2014.  Pág. 199 – 200.




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