La
medición consiste en establecer una correspondencia entre el “mundo real” y el
“mundo conceptual”. El primero provee evidencia empírica y el segundo
proporciona modelos teóricos para encontrar sentido a ese mundo real que
estamos tratando de describir. Por ello, es que se define la medición como el proceso de vincular conceptos
abstractos con indicadores empíricos. En este proceso, el instrumento de
medición o de recolección de datos tiene un papel central.
Un instrumento de medición es un recurso
que utiliza el investigador para registrar información o datos sobre las
variables que tiene en mente. En toda investigación
cuantitativa aplicamos un instrumento para medir las variables obtenidas en las
hipótesis. Esa medición es eficaz cuando el instrumento de recolección
de datos en realidad representa las variables que tenemos en mente. Si no es
así, nuestra medición es deficiente; por tanto, la investigación no es digna de
tomarse en cuenta.
Toda
medición o instrumento de recolección de datos debe reunir tres requisitos esenciales: confiabilidad, validez y objetividad.
1.
La confiabilidad de un instrumento de
medición se refiere al grado en que su aplicación repetida al mismo individuo u
objeto produce resultados iguales.
2. La validez es el grado en que un
instrumento mide realmente la variable que pretende medir. El instrumento, ¿Está
midiendo lo que cree que está midiendo?. Si es así, su medida es válida; si no,
evidentemente carece de validez.
La validez es un
concepto del cual pueden tenerse diferentes tipos de evidencia: evidencia relacionada con el contenido,
evidencia relacionada con el criterio y evidencia relacionada con el constructo.
2.1
La validez
de contenido se
refiere al grado en que un instrumento refleja un dominio específico de
contenido de lo que se mide. Es el grado en el que la medición representa al
concepto o variable medida. La pregunta que se responde con la validez de contenido es: ¿El
instrumento mide adecuadamente las principales dimensiones de la variable en
cuestión?.
2.2
La validez
de criterio de un
instrumento de medición se establece al comparar sus resultados con los de
algún criterio externo que pretende medir lo mismo. La pregunta que se
responde con la validez de criterio es: ¿En qué grado el instrumento comparado
con otros criterios externos mide lo mismo?.
2.3 La validez de constructo es probablemente
la más importante, sobre todo desde una perspectiva
científica, y se refiere a qué tan bien un
instrumento representa y mide un concepto
teórico. Las preguntas que se responden con la validez de constructo son: ¿El concepto teórico está realmente
reflejado en el instrumento?, ¿Qué significan las puntuaciones del instrumento?, ¿El instrumento mide el
constructo y sus
dimensiones?, ¿Por qué?, ¿Cómo opera el instrumento?.
2.4
Otro tipo de validez que algunos autores consideran es la validez de
expertos, la cual se refiere al grado en
que aparentemente un instrumento mide la variable en cuestión, de acuerdo con
“voces calificadas”. Se encuentra vinculada a la validez de contenido y, de
hecho, se consideró por muchos años como parte de ésta. Hoy se concibe como un
tipo adicional de evidencia. Regularmente se establece mediante la evaluación
del instrumento ante expertos.
La validez total
La
validez de un instrumento de medición se evalúa sobre la base de todos los
tipos de evidencia. Cuanta mayor evidencia de validez de contenido, de validez
de criterio y de validez de constructo tenga un instrumento de medición, éste
se acercará más a representar las variables que pretende medir. Así:
Validez total = validez de contenido + validez de criterio + validez de constructo
Validez total = validez de contenido + validez de criterio + validez de constructo
Relación entre la confiabilidad y
la validez.
Un
instrumento de medición puede ser confiable, pero no necesariamente válido. Por
ello es requisito que el instrumento de medición demuestre ser confiable y válido. De no ser así, los resultados
de la investigación no deben tomarse en serio.
La validez
y la confiabilidad no se asumen, se prueban.
Factores que afectan la confiabilidad y la
validez
Hay
diversos factores que llegan a afectar la confiabilidad y la validez de los
instrumentos de recolección de los datos e introducen errores en la
medición. Uno de los más comunes es la improvisación.
Algunas
personas creen que elegir un instrumento de medición o desarrollarlo es algo
que puede tomarse a la ligera. Esta improvisación genera casi siempre
instrumentos poco válidos o confiables.
Cuando las
mediciones se refieren a seres humanos hay otros factores:
a) Utilizar
instrumentos desarrollados en el extranjero que no han sido validados en
nuestro contexto: cultura y tiempo.
b) Usar
instrumentos inadecuados para las personas a quienes se les aplica:
no son empáticos.
c) Cuestiones vinculadas con los estilos personales de los participantes como: deseabilidad
social (tratar de dar una impresión muy favorable a través de las respuestas),
tendencia a asentir con respecto a todo lo que se pregunta, dar respuestas
inusuales o contestar siempre negativamente.
d) Condiciones en las que se aplica el instrumento de medición: El ruido,
la inadecuada iluminación, el frío, un instrumento demasiado largo o tedioso.
3.
El tercer requisito que debe cumplir un instrumento de medición es la objetividad
la cual se refiere
al grado en que éste es o no permeable a la influencia de los sesgos y
tendencias del investigador o investigadores que lo administran, califican e
interpretan.
La objetividad se
refuerza mediante la estandarización en la aplicación del instrumento (mismas
instrucciones y condiciones para todos los participantes) y en la evaluación de
los resultados; así como al emplear personal capacitado y experimentado en el
instrumento.
La validez, la confiabilidad y la objetividad no deben tratarse de
forma separada. Sin alguna de las tres, el instrumento no es útil para llevar a
cabo un estudio.
Temas relacionados:
Fuente:
HERNÁNDEZ SAMPIERI, Roberto; FERNANDEZ
COLLADO, Carlos y BAPTISTA LUCIO, María.
METODOLOGÍA DE LA INVESTIGACIÓN (6ta
edición). McGraw-Hill / Interamericana Editores S.A. México, 2014. Pág. 200 – 207.
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